martes, 26 de febrero de 2013

EL MENÚ ESPAÑOL: CHORIZOS DEL PAÍS CON HABAS




La corrupción es un plato muy repetitivo sin partido fijo

La corrupción en España se supera cada día a sí misma. Se descubren nuevos escándalos de corrupción tanto del Partido Popular como del PSOE y de otras formaciones políticas. Todo nos lleva inmediatamente a una conclusión más que obvia: la corrupción no entiende de colores políticos ni de ideologías y las Leyes anticorrupción son francamente inútiles, fáciles de ningunear bien sea por comunistas, derechistas, centristas y cualquier otro tipo defraudador o corrupto neófito. No hay límite en la corrupción y no se salva ni el perro.
   Desde los grandes chorizos de Marbella encabezados por Jesús Gil, Juan Antonio Roca, Julián Muñoz y el resto del zoo, corte y fauna que les encubría; hasta las advenedizas como Isabel Pantoja (a quien parece que no se le ha podido probar nada y que ha continuado tan tranquila su vida artística), bufona e imagen, desde hace años, de la corrupción política; hasta los nuevos triunfitos de la corrupción como la del doctor Eufemiano Fuentes y la joven revelación, el lacayo vestido de cordero Luis Bárcenas; quien quizás es el chimpancé más gordo de la manada.  
   Los chorizos de Marbella han sido el Gran Hermano Uno de la corrupción, la primera gran camada con la que este país se ha desternillado. Sonrisas y lágrimas. Protestas y reivindicaciones, pero muy pocas actuaciones efectivas.

La mayor parte de estos chorizos, sin embargo, siguen viviendo a sus anchas, disfrutando de las rentas de sus corruptelas. Como si el dinero que se han llevado en bolsas de basura, en comisiones, etcétera, no fuera suficiente, algunos de estos chorizos-stars o estrellas del choriceo han salido, además, en televisión para contar sus fechorías, cobrando por ello sumas escandalosas.
   Y esta última responsabilidad ya no compete a jueces o fiscales, sino que corresponde a todos los españoles que hemos permitido que gentuza de esta calaña pueda presumir desvergonzadamente sus delitos y cobrar por ello. Además, todo hay que decirlo, tras la Pantoja y otros delincuentes hay un famélico público ávido de pantomima televisiva, de reality; tras los monos corruptos hay una serie de admiradores antropófagos, sedientos de chismorreo, de morbo televisivo que parecen no comprender la gravedad del asunto y que están arrastrando a toda la sociedad española no solo al consentimiento de la corrupción sino también a la entronización de los antivalores. A este paso esta sociedad va a conceder galardones a los corruptos y va a defenestrar a los honestos.
   Se hace, pues, de urgente necesidad la intervención de la racionalidad, una racionalidad valiente y efectiva que ponga a títeres, bufones y chorizos en el sitio que les corresponde. Corresponde a los ciudadanos retomar el control del Estado y juzgar severamente a políticos, empresarios y a otros ciudadanos que han contribuido o participado del desmoronamiento de esta sociedad. Se hace imperativo un nuevo y lúcido liderazgo ejercido con certeza, rectitud e inteligencia. Ingrediente este último que escasea como los tréboles de cuatro hojas.

Emarsa y la horchata de las milongas

Explotan cada vez más casos de corrupción en Valencia. Empiezan a saberse más datos sobre el caso Emarsa y la rapiña que sufrió esta entidad pública. Hoy sabemos datos tan aborrecibles como que los directivos de la entidad gastaron 18.000 euros en bolígrafos de oro, más de cuatro millones de euros gastados en informática para treinta ordenadores y una docena más de ignominias.
   Motivos suficientes para que el pueblo valenciano se deje de medias tintas y presione a la judicatura y a sus líderes políticos para hacer una importante depuración en todos los partidos y administraciones. Asimismo, es absolutamente necesario recuperar el dinero de los sucesivos saqueos hechos, como por ejemplo por el ex alcalde de Manises, Enrique Crespo. Y vaya <<crepo>> tiene este personaje, ¡vaya cara!
   No nos sirve de mucho su dimisión, o sus falsos cumplidos y mensajes donde declara que abandona el cargo por proteger los intereses de su partido. Es apremiante que devuelva hasta el último céntimo de su rapiña, es imprescindible que se le confisquen sus bienes. Mas si resulta culpable de los delitos que se le imputan tiene que ser inhabilitado de manera vitalicia para ejercer cualquier cargo público.

La nueva Leyenda Negra española

Junto a los especímenes corruptos aparecen cada vez más unos organismos muy adaptados a todo tipo de hábitats. Hablo de los carroñeros, engendros deformados por la codicia y el resentimiento social. Estos engendros son los lacayos chantajistas; es decir, los subalternos de los grandes corruptos que durante años han estado haciendo de celestinas para sus amos, guardando celosamente todos sus secretos; siendo cómplices o incluso ejecutores de las rapiñas de sus señores.
   Esos cientos de <<Antonios Pérez>>, sinvergüenzas y gusanos, serviles y alcahuetes fueron obedientes durante su servidumbre a los grandes corruptos, pero cuando el chollo parece llegar a su fin afloran el aguijón, sale a borbotones todo su veneno y empiezan los chantajes, porque de antemano los lacayos han guardado sigilosamente las pruebas tanto de sus delitos como de las implicaciones de sus señores en los mismos.

Hoy, de manera descarada y petulante, los lacayos no temen lanzar todo tipo de chantajes a través de los medios de comunicación a sus antiguos amos. Con arrogancia y desfachatez ningunean a jueces, fiscales, abogados, hacen peinetas, insultan y presumen de una impudicia más propia de yonquis.

La palma de oro se la lleva, como no puede ser de otra manera, Luis Bárcenas seguido muy de cerca en su cinismo por el deleznable Eufemiano Fuentes del caso Puerto. Fuentes ha llegado a la desfachatez de chantajear directamente al juez, al presidente de la Federación Española de Atletismo, José María Odriozola y otros más en los medios de comunicación: y sin pelos en la lengua.  Y Bárcenas, como todos sabéis, nos hace peinetas a toda la sociedad española, desde al presidente del gobierno, pasando por jueces y periodistas, hasta el último mono. Esa peineta nos la ha hecho a todos. ¿Es que nadie le va a enseñar modales a este canalla?
   Y nada pasa. Un chantajista actúa tan campante al estilo Bárcenas y en este país no se hace nada. Ya no somos sólo los protagonistas de la Leyenda Negra ahora somos el hazmerreír de Europa. 
   No hay forma de parar la impudicia de estos malhechores; todo lo contrario, parece que encuentran sombra bajo las largas ramas de la ley que, sin embargo, son tan inflexibles en otros casos.

¡Qué triste es estar en España y, desde la tribuna, ver cómo avanza este cáncer que se come nuestra nación y más triste es aún estar fuera de ella y ver, desde la tribuna también, el caos en el que se sume todo un país!






viernes, 22 de febrero de 2013

EL ESCÁNDALO DEL ESPIONAJE





La sociedad de los valores invertidos



¡Escándalo! ¡Escándalo! Los medios de comunicación echan humo y los políticos se echan las manos a la cabeza por el supuesto escándalo del espionaje ilegal a sus camaradas de ralea.
   Desde luego, ni los medios de comunicación ni los implicados han hecho hincapié en ese pequeño detalle que parece pasar desapercibido, ese detalle tan elemental que deja al descubierto una trama de corrupción de la familia Pujol.
   Lo que tiene a todo el mundillo del circo político histérico, con los pelos de punta y <<acojonados>> no es la violación de la intimidad sino la probabilidad de ser descubiertos en sus fechorías y por tanto que sus corrupciones puedan hacerse públicas.
   Si las primeras revelaciones de la agencia Método 3 han causado esa supuesta <<alarma social>> (aunque a mí no me ha alarmado, en absoluto; excepto quizás porque me parece absurdo que se persiga a la presa y no al cazador. Tampoco creo que los ciudadanos de a pie estén demasiado preocupados porque se espíe la labor de los funcionarios públicos, de la clase política y de todo lo que tenga que ver con éstos); las posteriores investigaciones han llevado a la clase política a tomar acciones inmediatas para protegerse. La clase política teme un efecto <<bola de nieve>> pues si muchas otras agencias como Método 3 (las hay por toda España), revelaran los espionajes que se han realizado a muchos funcionarios públicos no se escaparía ni el gato.
   Pero no solo la clase política está manchada con la corrupción, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado les hacen competencia conjuntamente con jueces y miembros de la judicatura. Eso no lo digo yo, sino que lo han revelado las mismas fuentes que denuncian el espionaje en La Camarga, pues en su pánico no se han dado cuenta que se acusan a sí mismo al manifestar que si todas las conversaciones de los muchos políticos que eran habituales en aquel restaurante fueran desvelados se crearía perjudicaría la imagen de muchos funcionarios públicos donde se incluyen ministros, senadores, miembros de la policía. Es decir, todo un menú corrupto de pantagruélica bufonería. Sin olvidar, por supuesto, al sector privado, el gran corruptor de la clase política española.

Para Alfonso Alonso, portavoz Parlamentario del PP, el caso de los espionajes en Cataluña es algo inadmisible, pero parece que sí es más admisible la manifiesta corrupción de algunos miembros de su partido. Pero no solo Alfonso Alonso ha salido a defender la intimidad de los políticos a él se han unido muchas otras voces que no han cesado de pedir justicia y esta misma semana han sido detenidos los implicados en este escándalo de la agencia Método 3, pero curiosamente no se ha abierto ninguna investigación en relación a las supuestas bolsas llenas de dinero que la familia Pujol llevaba por todo Barcelona. La clase política une fuerzas y escuchamos a sus próceres muy preocupados. Los peces gordos han salido a defender su derecho a la intimidad, pero nadie ha salido a defender el deber de los funcionarios públicos a la transparencia y a la honradez.
    Es decir, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado espían cada día a todo parroquiano por diferentes razones. La persecución de la piratería en Internet se hace a veces con señuelos para desmantelar redes dedicadas a este delito. Pero parece que no existe un organismo dedicado a la perseguir la corrupción política que ha desangrado a este país.
   No, los recursos los dedicamos a perseguir negritos que venden CD de tres al cuarto en los parques y paseos de España. En general, a los ciudadanos de a pie nos pueden espiar de mil maneras, amparados en diversas leyes y se pueden cometer todo tipo de abusos: desde bloquear nuestras cuentas bancarias y retenernos cualquier cantidad hasta embargar nuestra nómina por sumas ridículas.
   Por míseros 30 euros de una multa de aparcamiento un ciudadano cualquiera ya puede atenerse a las consecuencias, pues para cobrárselos Hacienda viola fragantemente la Ley de Protección de Datos. No obstante, los ciudadanos debemos soportar sí o sí. La Ley ha sido diseñada para castigar duramente las pequeñas infracciones y para garantizar la inmunidad de los grandes defraudadores.
   Por cualquier nimiedad a un ciudadano normal se le impone una multa exagerada: 400 euros por hacer pis en un rincón de la vía pública, cuando ni siquiera existen suficientes baños públicos. 200 euros por aparcar en doble fila cuando los Ayuntamientos se han empeñado en hacer dada vez más calles peatonales y en lugar de crear aparcamientos, entre 2005 y 2012 en España han ido despareciendo más del 25 por ciento de las plazas de aparcamiento públicas.
   Las grandes empresas son cada vez más fuertes e inmunes a las denuncias, por ejemplo, de los consumidores. Las organizaciones de consumidores en España no juegan ningún papel en la reglamentación contra los abusos de las empresas. Los consumidores estamos en un estado de orfandad total.
   Una empresa como telefónica puede cometer cientos de abusos contra los consumidores y no recibirá ninguna multa por ello, por el contrario un usuario que, por ejemplo, deje de pagar míseros diez euros a Telefónica será registrado en una de las muchas listas de morosos y se violarán reiteradamente una serie de derechos. Si alguna empresa comete un error en la facturación de un cliente el cliente está siempre obligado por ley a pagar aunque la empresa reconozca su error y después podrá denunciarle. Pero con las nuevas tasas judiciales las empresas quedan protegidas contra cualquier denuncia porque en cualquier caso el cliente siempre pagará más por denunciarles que por pagarles lo que no ha consumido. Así estamos a merced de los abusos de las multinacionales y las grandes empresas cuyos intereses se ven cada vez más protegidos por las leyes.

Un ciudadano común es acusado de, por ejemplo, aparcar mal, y la administración no se preocupa por saber si esto es cierto o falso, la multa está puesta y hay que pagarla, por tanto el ciudadano que se niegue a hacerlo sufrirá una persecución a todo gas por parte de la administración y ésta, que está en poder de todos los datos del contribuyente hará cualquier cosa para cobrarse los treinta eurillos de la multa.

Cuando se trata de juzgar a los políticos, cuando es su ralea la que se ve afectada, el discurso cambia. A estas alturas las cuentas de los Pujol no están bloqueadas. Seguirán cobrando las pensiones estatales y continuaran su tren de vida sin que el Estado emprenda acciones para saber si sus ingresos han sido legales.
   A estas alturas cualquier político corrupto está más protegido que un ciudadano común a pesar de que los delitos de ambos sean muy diferentes. La comparación, y sobre todo el trato, es muy diferente. En el País de las Maravillas, es una maravilla delinquir; sobre todo si los delitos se cometen en el ámbito estatal.

Un político corrupto cuyo delito ha sido declarado públicamente por testigos, como en el caso que nos concierne hoy, cuyo flagrante delito debería ser investigado inmediatamente, está a salvo de la ley y sus cuentas no van a ser ni bloqueadas y en muchos casos ni siquiera es llamado a declarar.
   ¡Este es el verdadero escándalo!
   ¡Ésta es la verdadera noticia!
La sociedad actual –manipulada por la clase política- ha invertido los valores y protege más el derecho a la intimidad y el buen nombre del delincuente que el derecho intrínseco a castigar los actos delictivos.
   Es esta inversión surrealista de la conciencia jurídica lo que nos ha llevado a estar a merced de la clase política que ha logrado amoldar la Ley en su propio beneficio y protección.
   Lo más triste de todo ello es que la sociedad actual permanece impávida ante hechos tan contundentes como éste.
   Sigamos así, sigamos escandalizándonos por hechos como este, mientras los verdaderos delitos permanecen impunes.
   Sigamos protegiendo los derechos de terroristas, corruptos, estafadores, asesinos, delincuentes y todo tipo de grandes infractores de la ley y sigamos siendo contundentes con las pequeñas infracciones.

¿Acaso hemos retornado a la época de la superstición?
Los funcionarios públicos no son dioses, no son sagrados ni mucho menos poseen inmunidad de ningún tipo, los funcionarios públicos y toda la clase política está a nuestro servicio. Ostenten o no un cargo público están sujetos a la voluntad y al deseo, primero de la Ley y, segundo, del pueblo como supremo e innato legislador.
   Si bien hoy la mayor parte de las leyes han sido diseñadas para proteger corruptos, es menester que el pueblo recupere para sí el derecho, el derecho que por naturaleza le pertenece. Bajemos del pedestal a la clase política y castiguemos severamente la traición de los funcionarios públicos. Los cuales ante una mera sospecha de corrupción deberían ser apartados inmediatamente de sus funciones públicas y si su delito es comprobado deben ser inhabilitados de manera vitalicia.
   La primera condición para ser funcionario público debería ser una conducta ciudadana intachable y sus actos deberían estar sujetos a una vigilancia constante. Si éstas personas han decidido dedicarse a la vida pública deben renunciar a ciertos derechos que poseemos los ciudadanos anónimos y en su calidad de personajes públicos deben hacer siempre un ejercicio de transparencia absoluta.

En mi opinión, considero el espionaje a la clase política no una vulneración de sus derechos sino todo lo contrario un deber de los ciudadanos, el precio que todo personaje público debe pagar.

jueves, 21 de febrero de 2013

EL VAMPIRO Y LA LUNA NUEVA



La visita de Draghi al cementerio ibérico

La banca privada internacional se presentó la semana pasada -ante el mundo y sobre todo ante España- como la gran benefactora, el mesías tan esperado que va a sacar al País de las Maravillas de la crisis económica (por cierto, una crisis que germinó en sus propias entrañas). Mario Draghi trajo a España un supuesto mensaje de esperanza, un mensaje que quiso transmitir -en complicidad con la clase política, aunque esta no lo reconociera- a puerta cerrada y de espaldas a la opinión pública, manteniendo ese concubinato corrupto, ese romance maquiavélico que desde antiguo mantienen ambas y que han llevado a este país al descalabro económico.
   España es nuevamente el paraíso fiscal y corrupto para la banca internacional y el trampolín para colar a Europa toda la basura bancaria que se ha vendido por todo el viejo continente –basura proveniente de las mismas solapadas  políticas norteamericanas- y que ha sumido a la sociedad española y, por ende, a la europea, en una crisis en todos los órdenes; una coyuntura jamás experimentada desde los inicios de la globalización.
   El falso mensaje es, a pesar de su naturaleza, muy claro y contundente. La máxima autoridad de la banca europea (Draghi es el presidente del BCE, para quienes aún no lo sepan) felicita al gobierno español por haber apoyado el sector bancario durante la crisis, por haberle entregado más de 80.000 millones de euros (tan sólo en 2010) a cargo del tesoro público, por haber subido los impuestos a toda la población para compensar ese déficit y por haber premiado a la banca y a los banqueros con alivios tributarios.
   Frente a todo ello la opinión pública permanece impávida, como esos corderillos bobos que se embelesan con el vaivén de una mosca.
   ¡Y qué peligrosa es esa mosca-dinosaurio que revolotea sobre las sobras pútridas de este sistema económico que la banca pretende perpetuar!  

En este nuevo ciclo la banca sale más fortalecida que nunca, los gobiernos están inclinados a sus pies, permanecen de rodillas lamiendo las botas de las muy astutas mentes bursátiles; y la opinión pública ha perdido absolutamente el control sobre sus representantes. Esta clase política no deja de ser protagonista de todo tipo de escándalos de corrupción, pero estos escándalos solo sirven para alimentar el morbo mediático, para llenar innumerables páginas de todo tipo de publicaciones: virtuales y en papel…
   Empero, todas esas palabras se las lleva el viento, porque en España no pasa nada. En el país de las Maravillas a Alicia la prostituyen, la llaman puta y la abofetean en plena calle y nadie hace nada. Cuatro gatos se manifiestan, otros cuatro queman dos contenedores y otros tres gatos salen en las noticias a decir que dos millones de gatos han salido a las calles a protestar contra el gobierno, cualquiera que sea su color.
   Durante las manifestaciones el gobierno de turno suele ver algún partidillo de fútbol o alguna corrida de toros o quedan para jugar al golf con los banqueros. Eso pasa mientras el País de las Maravillas arde.
   El tiempo de las manifestaciones hasta la Puerta de Sol o los paseíllos por la Castellana están pasados de moda, han perdido todo su sentido, sólo causan risas en el gobierno, granjean premios a los policías avezados que reparten porrazos en feroz carnicería a los cuatro gatos que se manifiestan y a otros siete gatos que pasaban por allí y que, desprevenidos acaban sangrando en las esquinas. Y no pasa nada, todo sigue igual, menos el titular en la prensa y los vídeos en youtube pero no más. La indignación española es ridícula, son como esos berrinches de los niños malcriados a los que unos padres desnaturalizados no hacen ningún caso.
   En este país los corruptos obtienen fama cuales gladiadores romanos… No obstante, después de pasado el escándalo de su corruptela siguen tan campantes, disfrutando del dinero esquilmado, siguen ostentando cargos públicos y en algunos casos se les premia con un caché televisivo exorbitante. Y es allí, a los platós de televisión donde van a relatar -de la manera más impúdica- sus fechorías, a mofarse de los vericuetos de la jurisprudencia española que les ha permitido salir airosos de toda tesitura. A reírse de los niños que hacen berrinches con las manifestaciones, a reírse de ellos y con ellos. Porque muchos de esos berrinchosos se olvidan de la hipoteca o de la crisis cuando hay que hablar de toros o del último partido de la Champions.
   Hoy adquiere más sentido ese viejo dicho de <<un pueblo siempre tiene los gobernantes que se merece>>
   ¿Realmente merecemos tan poco? ¿Somos el vertedero político de Europa?

Volviendo a la televisión, ese circo luminoso en la que nuestros jóvenes ponen sus esperanzas y nuestros mayores sus angustias. Ese circo televisivo con programas de la peor calidad, especialmente diseñados como la comida basura de Macdonalds o de otra cadena de comida rápida, con ingredientes adictivos y muy nocivos para nuestra salud mental y física. La audiencia de esos programas basura son también los siete gatos a los que la policía da palizas y los otro cuatro gatos que se aburren en casa y salen a manifestarse.
   Estamos casi a la par de Italia, donde un cavalieri aficionado a las prostitutas y archi-corruptor de la mayor parte de la clase política de ese país y que pone en nómina a policías y jueces. No hace falta decir que hablo de Berlusconi: el buscón más ávido y salteador de libertades. Podría haber sido el propio Berlusconi el que nos ha mandado a Draghi, de la misma manera como tenemos infiltrados en España a sus cochinillos antropófagos dirigiendo medios de comunicación y protegiendo las empresas berlusconianas en España, empresas que son sobre todo aparatos políticos de manipulación social.
 Quizás uno de los escándalos más grandes ocurridos en España, el caso SGAE (solo por mencionar uno de ellos porque si los mencionara todos este artículo no tendría fin) sigue sin dar demasiados frutos; quizás solo algunas condenas ridículas a los menos afortunados, a las cabezas de turco de siempre. Pero los peces gordos del caso SGAE siguen nadando tan tranquilamente, disfrutando del astronómico salario de sus estafas.

Volvamos, ahora, al tema que nos atañe hoy, a la pasada visita del vampiro Mario Draghi, destetado de la misma loba que amamantó a Berlusconi. Ese falso mesías con su sonrisa de gato pardo, que se ha desvivido en elogios al gobierno español y que ha augura el comienzo de la tan ansiada recuperación económica, algo lenta pero contundente. Las mentiras de Draghi son evidentes, sus alabanzas han sido escritas como un mal guión, por algún guionista tras bambalinas; y se caen por sí mismas.
   Esa recuperación económica anunciada ha costado sangre a las clases más desfavorecidas; será plausible a costa de sacrificios increíbles han mantenido esta nación mientras que entidades financieras como el Banco Santander acumulaban ganancias por más de 8.000 millones de euros en el 2008, justo al comienzo de la crisis.
   ¡Y nos quedamos tan tranquilos!

Pero las supuestas buenas noticias no solo llegan desde la cúspide sino desde muchos otros sectores. Las multinacionales y corporaciones bancarias felicitan al gobierno por las reformas que ha implementado y que favorecen ampliamente sus intereses. Abaratar los despidos, conceder incentivos fiscales y en general una serie de concesiones harán de España un nuevo paraíso tercermundista donde las multinacionales podrán explotar ampliamente a los trabajadores, amparadas por la Ley; sus beneficios, en lugar de verse disminuidos después de la crisis serán aumentados, por ello se preparan grandes inversiones en España.
   Habrá en 2015 trabajo para todos: ¡trabajo, trabajo y trabajo!
   ¿Y por las mismas veinte pesetas?
   ¡Nooooo! ¡No señor, no sea iluso!, en 2015 usted va a cobrar 10 pesetas y se gastará veinte en mantenerse… ¿Qué pasará en 2030? No nos interesa, porque somos como los primeros homínidos que bajaron de los árboles y se comieron todo lo que encontraron a su alrededor y cuando todo se consumió y estuvieron a punto de extinguirse, la Providencia les salvó, hubo suerte y no pasó nada. Henos aquí, aún viviendo del cuento y abusando de la buena suerte.

En 2015 los salarios serán algo inferiores. ¡Pero no os desaniméis! Podréis trabajar más de doce horas por menos salario y con menos derechos para enriquecer más a las corporaciones financieras, y tenéis que ser agradecidos por ello. Los banqueros han salvado la vida de millones de españoles, sin sus obras de caridad –al dar trabajo a los desamparados- éstos seguirían siendo desalojados de sus pequeños pisos (esos mismos pisos que fueron vendidos por las entidades financieras con hipotecas que se asemejaban más atracos o estafas), podrán ustedes seguir dedicándose al consumo desenfrenado con lo poco que quede de esos míseros salarios que los banqueros y la clase política española han decidido concederles. ¡No reneguéis de nada, sed buenos esclavos!

Téngase en cuenta que el salario promedio entre jóvenes y operarios, en tiempos de bonanza, eran mil euros. Hoy, esos salarios ya miserables en tiempos de bonanza -por no hablar de los contratos basura que ya se hacían en 2009- han sido disminuidos más: desaparece la clase mileurista.
   Titular: ¡¡¡¡DESPARECE LA CLASE MILEURISTA!!!, pero no desaparece para ascender sino por lo contrario para degradarse hasta la humillación. La nueva clase social: los pobres de entre los pobres deberán además pagar más impuestos (con la subida de IVA a productos de primera necesidad) y seguir pagando sus deudas calculadas con las estimaciones hechas en tiempos de riqueza. Los bancos no pierden ni una gota, no sudan, no son embargados ni se han visto afectados en nada.
   Todo son cargas para la sociedad española y lo peor, para la clase más desfavorecida.

¡Pero debéis ser agradecidos! Las entidades financieras y el gobierno os han salvado de esta crisis en la que os habéis metido vosotros solitos, sin ningún tipo de ayuda, porque debe quedar muy claro que los que decidieron meterse en hipotecas basura habéis sido vosotros… ¿A quién se le ocurre que desear una vivienda digna, un coche o unas vacaciones en el caribe es algo plausible para unos esclavos? ¡Esclavos malos!  ¡Esclavos arribistas!  Para ser esclavos habéis puesto el muy alto el listón, ¿no?
   Los culpables de la crisis han sido todos esos trabajadores que desearon con sus míseros salarios pagar sus casas y sus vehículos, vehículos que en muchos casos necesitaban para ir a trabajar y si alguna vez se tomaron unas vacaciones con parte del dinero de esa hipoteca pues también fue un terrible error… ¿desde cuando los esclavos tienen derecho a vacaciones? ¡Y algunos catedráticos os dirán que sí, que la crisis económica la causasteis vosotros, los mileuristas que aspirabais a vivir dignamente y es que esas esperanzas no son dignas de esclavos.

¡Pobres de los bancos y banqueros! Me apenan mucho. Sus buenas intenciones al repartir hipotecas a diestro y siniestro se han visto traicionados por esta ralea de esclavos morosos. El gobierno ha hecho muy bien al rescatar a los bancos, ellos son las grandes víctimas de la crisis. No fueron las entidades financieras y los cerebros vampirescos que diseñaron a puerta cerrada unas hipotecas y todo un sistema bancario dirigido a estafar a los incautos y pardillos que anhelaban una vida mejor, sino que fueron esos incautos y pardillos los que atracaron a las entidades financieras y dijeron <<venga, vamos a timar a los bancos haciéndonos hipotecas que luego no vamos a poder pagar, qué chollo>>.

Pero citemos al vampiro Draghi (¿de Dragón?) directamente y comprobemos que la fiesta para los esclavos no se ha acabado, nos hace falta más caña, porque en opinión del vampiro <<se ha hecho mucho, se ha avanzado en la reestructuración del sistema bancario, se ha promovido la regulación del sistema laboral que ha mejorado la flexibilidad... el progreso es significativo pero todavía no ha lidiado con la dualidad». Después de esta manifestación de desvergüenza radical del vampiro Draghi llega la publicidad pues señaló que ninguno de los países de la zona euro «ha terminado su trabajo» en ámbitos como la competitividad o la legislación laboral. Además, ha advertido que todavía hay que fijar más recortes y subidas de impuestos.
   Y a la banca: NI TOCARLA.

La pantomima de Draghi se veía desenmascarada –al menos para los que entienden de economía - al día siguiente desde diversas esferas de la Unión Europea y que desestimaban esas <<dulces medidas>> aplaudidas por el vampiro. En Estados Unidos el presidente Obama también señalaba una política muy diferente a la que diversos sectores pretenden implementar en la Vieja Europa, mientras aquí se habla de recorte social y más impuestos en Estados Unidos se hablan de más gasto y de incentivar la construcción de pequeña y mediana empresa con alivios fiscales.
   Aunque con las declaraciones de un presidente como Obama es mejor tener cuidado porque también estamos acostumbrados a las pantomimas de los presidentes americanos que dicen una cosa en el Congreso y después hacen todo lo contrario.

La visita de Draghi a España tuvo inmediatas repercusiones en los enormes bolsillos de los de siempre: el gran gato gordo de Santander y sus secuaces.
   Al día siguiente de su visita la bolsa reaccionó de la siguiente manera (como bien lo publicó el diario El País el 12 de febrero de 2013):
   <<BBVA se convierte en el mejor de los grandes valores (+3,23%), seguido de Iberdrola (+2,12%), Banco Santander (+1,74%), Repsol (+1,46%) y Endesa (+1,07%). El exitazo de Draghi, el braguetazo del año, su misión cumplida. Y quiere vendernos la moto de que su visita, a puerta cerrada a la opinión pública, era <<consiente de que el pueblo lo pasa mal>>.
   A eso vino a España el vampiro, a subir los beneficios y las rentabilidades de las grandes empresas y de la banca privada y si alguno de ustedes piensa que el repunte de las multinacionales en realidad se traduce en beneficios para la mayoría de la sociedad española entonces, como buen pardillo, también le recomendamos que siga comiendo todos los días el menú BigMac de Macdonalds para bajar el colesterol o que siga invirtiendo gran parte del día en ver un programa de televisión como <<Sálvame>>. Para cenar, estimado pardillo, también puede tomar el menú Cimena Paradiso especialmente recomendado para los obreros españoles: Alicia en el País de las Maravillas… en blanco y negro, por supuesto.

miércoles, 20 de febrero de 2013

EL SUICIDIO DE BENEDICTO XVI



La renuncia de Benedicto XVI, erróneamente aplaudida por una importante parte de la Iglesia -una curiosa mayoría de los prelados y de muchos fieles- no es otra cosa que un suicidio. Pecado capital, el suicidio es la opción fácil que toman los cobardes, aquellos que deciden quitarse la vida ante la adversidad… (al menos este es el planteamiento católico). Pero como la adversidad es una prueba divina, según la fe católica, es necesario soportarla. Los mártires de la iglesia son el mejor ejemplo, que por nada desertaron de su ministerio, que se mantuvieron fieles a Cristo, que jamás renegaron de su fe, llevaron el mensaje divino por toda la tierra y ningún obstáculo mermó su entrega a Dios.
   Ni la enfermedad, ni la pobreza, ni las amenazas de muerte. Los mártires nos enseñaron que una vez se está consagrado a Dios hay que estar hasta al final con él. Nada pudo contra los apóstoles que se mantuvieron fieles y activos durante toda su vida hasta que les llegó la muerte… ¿Y qué hace, pues, este Papa?
   Benedicto XVI deja su ministerio para el que ha sido elegido supuestamente por Dios y desconoce todo el ejemplo de los mártires de la Iglesia. ¿No fue acaso Juan Pablo II el mejor ejemplo de entrega absoluta a la voluntad divina al mantenerse frente al papado a pesar de su muy evidente deterioro de salud?
   No se puede, o mejor, no se debería renunciar a una misión que supuestamente ha sido encomendada por Dios. Según la tradición cristiana -que desde luego, muy pocos consideran verídica- los cardenales son los que eligen al Papa, es Dios quien inspira a éstos para eligir al Vicario de Cristo. Teniendo en cuenta esta tradición o esta creencia… ¿Está dando Benedicto XVI una bofetada a Cristo? ¿Ha perdido su fe y por ende esa <<flaqueza de espíritu>> es la manifestación clara de una pérdida asimismo de vocación? Finalmente, Benedicto XVI matiza su dimisión y argumenta que es <<por el bien de la Iglesia>>, pero lo que nos preocupa no es lo que nos dice, sino lo que no nos dice y todo lo que hay detrás de esta renuncia.

¿Con qué autoridad moral podrá sermonear Joseph Ratzinger de ahora en adelante a sus fieles, a aquellos que claudican ante los problemas de cualquier índole? ¿El mensaje que nos envía es que <<tiremos la toalla>> cuando la enfermedad nos amenaza? ¿Dónde quedó eso de: <<…en la enfermedad,  en la pobreza…>> que si bien se dice en el caso de una alianza matrimonial no está muy lejos del matrimonio, de la alianza establecida entre los religiosos y Dios?

Adiós Benedicto XVI, un personaje nada carismático e infinitamente inferior a su predecesor en muchos sentidos. Cuesta decidirse si nos encontramos ante un verdadero ser humano cuyas debilidades le han hecho claudicar; o ante un cuervo sagaz, intelectual y calculador que pretende vendernos una pamplina a precio de oro.