jueves, 21 de febrero de 2013

EL VAMPIRO Y LA LUNA NUEVA



La visita de Draghi al cementerio ibérico

La banca privada internacional se presentó la semana pasada -ante el mundo y sobre todo ante España- como la gran benefactora, el mesías tan esperado que va a sacar al País de las Maravillas de la crisis económica (por cierto, una crisis que germinó en sus propias entrañas). Mario Draghi trajo a España un supuesto mensaje de esperanza, un mensaje que quiso transmitir -en complicidad con la clase política, aunque esta no lo reconociera- a puerta cerrada y de espaldas a la opinión pública, manteniendo ese concubinato corrupto, ese romance maquiavélico que desde antiguo mantienen ambas y que han llevado a este país al descalabro económico.
   España es nuevamente el paraíso fiscal y corrupto para la banca internacional y el trampolín para colar a Europa toda la basura bancaria que se ha vendido por todo el viejo continente –basura proveniente de las mismas solapadas  políticas norteamericanas- y que ha sumido a la sociedad española y, por ende, a la europea, en una crisis en todos los órdenes; una coyuntura jamás experimentada desde los inicios de la globalización.
   El falso mensaje es, a pesar de su naturaleza, muy claro y contundente. La máxima autoridad de la banca europea (Draghi es el presidente del BCE, para quienes aún no lo sepan) felicita al gobierno español por haber apoyado el sector bancario durante la crisis, por haberle entregado más de 80.000 millones de euros (tan sólo en 2010) a cargo del tesoro público, por haber subido los impuestos a toda la población para compensar ese déficit y por haber premiado a la banca y a los banqueros con alivios tributarios.
   Frente a todo ello la opinión pública permanece impávida, como esos corderillos bobos que se embelesan con el vaivén de una mosca.
   ¡Y qué peligrosa es esa mosca-dinosaurio que revolotea sobre las sobras pútridas de este sistema económico que la banca pretende perpetuar!  

En este nuevo ciclo la banca sale más fortalecida que nunca, los gobiernos están inclinados a sus pies, permanecen de rodillas lamiendo las botas de las muy astutas mentes bursátiles; y la opinión pública ha perdido absolutamente el control sobre sus representantes. Esta clase política no deja de ser protagonista de todo tipo de escándalos de corrupción, pero estos escándalos solo sirven para alimentar el morbo mediático, para llenar innumerables páginas de todo tipo de publicaciones: virtuales y en papel…
   Empero, todas esas palabras se las lleva el viento, porque en España no pasa nada. En el país de las Maravillas a Alicia la prostituyen, la llaman puta y la abofetean en plena calle y nadie hace nada. Cuatro gatos se manifiestan, otros cuatro queman dos contenedores y otros tres gatos salen en las noticias a decir que dos millones de gatos han salido a las calles a protestar contra el gobierno, cualquiera que sea su color.
   Durante las manifestaciones el gobierno de turno suele ver algún partidillo de fútbol o alguna corrida de toros o quedan para jugar al golf con los banqueros. Eso pasa mientras el País de las Maravillas arde.
   El tiempo de las manifestaciones hasta la Puerta de Sol o los paseíllos por la Castellana están pasados de moda, han perdido todo su sentido, sólo causan risas en el gobierno, granjean premios a los policías avezados que reparten porrazos en feroz carnicería a los cuatro gatos que se manifiestan y a otros siete gatos que pasaban por allí y que, desprevenidos acaban sangrando en las esquinas. Y no pasa nada, todo sigue igual, menos el titular en la prensa y los vídeos en youtube pero no más. La indignación española es ridícula, son como esos berrinches de los niños malcriados a los que unos padres desnaturalizados no hacen ningún caso.
   En este país los corruptos obtienen fama cuales gladiadores romanos… No obstante, después de pasado el escándalo de su corruptela siguen tan campantes, disfrutando del dinero esquilmado, siguen ostentando cargos públicos y en algunos casos se les premia con un caché televisivo exorbitante. Y es allí, a los platós de televisión donde van a relatar -de la manera más impúdica- sus fechorías, a mofarse de los vericuetos de la jurisprudencia española que les ha permitido salir airosos de toda tesitura. A reírse de los niños que hacen berrinches con las manifestaciones, a reírse de ellos y con ellos. Porque muchos de esos berrinchosos se olvidan de la hipoteca o de la crisis cuando hay que hablar de toros o del último partido de la Champions.
   Hoy adquiere más sentido ese viejo dicho de <<un pueblo siempre tiene los gobernantes que se merece>>
   ¿Realmente merecemos tan poco? ¿Somos el vertedero político de Europa?

Volviendo a la televisión, ese circo luminoso en la que nuestros jóvenes ponen sus esperanzas y nuestros mayores sus angustias. Ese circo televisivo con programas de la peor calidad, especialmente diseñados como la comida basura de Macdonalds o de otra cadena de comida rápida, con ingredientes adictivos y muy nocivos para nuestra salud mental y física. La audiencia de esos programas basura son también los siete gatos a los que la policía da palizas y los otro cuatro gatos que se aburren en casa y salen a manifestarse.
   Estamos casi a la par de Italia, donde un cavalieri aficionado a las prostitutas y archi-corruptor de la mayor parte de la clase política de ese país y que pone en nómina a policías y jueces. No hace falta decir que hablo de Berlusconi: el buscón más ávido y salteador de libertades. Podría haber sido el propio Berlusconi el que nos ha mandado a Draghi, de la misma manera como tenemos infiltrados en España a sus cochinillos antropófagos dirigiendo medios de comunicación y protegiendo las empresas berlusconianas en España, empresas que son sobre todo aparatos políticos de manipulación social.
 Quizás uno de los escándalos más grandes ocurridos en España, el caso SGAE (solo por mencionar uno de ellos porque si los mencionara todos este artículo no tendría fin) sigue sin dar demasiados frutos; quizás solo algunas condenas ridículas a los menos afortunados, a las cabezas de turco de siempre. Pero los peces gordos del caso SGAE siguen nadando tan tranquilamente, disfrutando del astronómico salario de sus estafas.

Volvamos, ahora, al tema que nos atañe hoy, a la pasada visita del vampiro Mario Draghi, destetado de la misma loba que amamantó a Berlusconi. Ese falso mesías con su sonrisa de gato pardo, que se ha desvivido en elogios al gobierno español y que ha augura el comienzo de la tan ansiada recuperación económica, algo lenta pero contundente. Las mentiras de Draghi son evidentes, sus alabanzas han sido escritas como un mal guión, por algún guionista tras bambalinas; y se caen por sí mismas.
   Esa recuperación económica anunciada ha costado sangre a las clases más desfavorecidas; será plausible a costa de sacrificios increíbles han mantenido esta nación mientras que entidades financieras como el Banco Santander acumulaban ganancias por más de 8.000 millones de euros en el 2008, justo al comienzo de la crisis.
   ¡Y nos quedamos tan tranquilos!

Pero las supuestas buenas noticias no solo llegan desde la cúspide sino desde muchos otros sectores. Las multinacionales y corporaciones bancarias felicitan al gobierno por las reformas que ha implementado y que favorecen ampliamente sus intereses. Abaratar los despidos, conceder incentivos fiscales y en general una serie de concesiones harán de España un nuevo paraíso tercermundista donde las multinacionales podrán explotar ampliamente a los trabajadores, amparadas por la Ley; sus beneficios, en lugar de verse disminuidos después de la crisis serán aumentados, por ello se preparan grandes inversiones en España.
   Habrá en 2015 trabajo para todos: ¡trabajo, trabajo y trabajo!
   ¿Y por las mismas veinte pesetas?
   ¡Nooooo! ¡No señor, no sea iluso!, en 2015 usted va a cobrar 10 pesetas y se gastará veinte en mantenerse… ¿Qué pasará en 2030? No nos interesa, porque somos como los primeros homínidos que bajaron de los árboles y se comieron todo lo que encontraron a su alrededor y cuando todo se consumió y estuvieron a punto de extinguirse, la Providencia les salvó, hubo suerte y no pasó nada. Henos aquí, aún viviendo del cuento y abusando de la buena suerte.

En 2015 los salarios serán algo inferiores. ¡Pero no os desaniméis! Podréis trabajar más de doce horas por menos salario y con menos derechos para enriquecer más a las corporaciones financieras, y tenéis que ser agradecidos por ello. Los banqueros han salvado la vida de millones de españoles, sin sus obras de caridad –al dar trabajo a los desamparados- éstos seguirían siendo desalojados de sus pequeños pisos (esos mismos pisos que fueron vendidos por las entidades financieras con hipotecas que se asemejaban más atracos o estafas), podrán ustedes seguir dedicándose al consumo desenfrenado con lo poco que quede de esos míseros salarios que los banqueros y la clase política española han decidido concederles. ¡No reneguéis de nada, sed buenos esclavos!

Téngase en cuenta que el salario promedio entre jóvenes y operarios, en tiempos de bonanza, eran mil euros. Hoy, esos salarios ya miserables en tiempos de bonanza -por no hablar de los contratos basura que ya se hacían en 2009- han sido disminuidos más: desaparece la clase mileurista.
   Titular: ¡¡¡¡DESPARECE LA CLASE MILEURISTA!!!, pero no desaparece para ascender sino por lo contrario para degradarse hasta la humillación. La nueva clase social: los pobres de entre los pobres deberán además pagar más impuestos (con la subida de IVA a productos de primera necesidad) y seguir pagando sus deudas calculadas con las estimaciones hechas en tiempos de riqueza. Los bancos no pierden ni una gota, no sudan, no son embargados ni se han visto afectados en nada.
   Todo son cargas para la sociedad española y lo peor, para la clase más desfavorecida.

¡Pero debéis ser agradecidos! Las entidades financieras y el gobierno os han salvado de esta crisis en la que os habéis metido vosotros solitos, sin ningún tipo de ayuda, porque debe quedar muy claro que los que decidieron meterse en hipotecas basura habéis sido vosotros… ¿A quién se le ocurre que desear una vivienda digna, un coche o unas vacaciones en el caribe es algo plausible para unos esclavos? ¡Esclavos malos!  ¡Esclavos arribistas!  Para ser esclavos habéis puesto el muy alto el listón, ¿no?
   Los culpables de la crisis han sido todos esos trabajadores que desearon con sus míseros salarios pagar sus casas y sus vehículos, vehículos que en muchos casos necesitaban para ir a trabajar y si alguna vez se tomaron unas vacaciones con parte del dinero de esa hipoteca pues también fue un terrible error… ¿desde cuando los esclavos tienen derecho a vacaciones? ¡Y algunos catedráticos os dirán que sí, que la crisis económica la causasteis vosotros, los mileuristas que aspirabais a vivir dignamente y es que esas esperanzas no son dignas de esclavos.

¡Pobres de los bancos y banqueros! Me apenan mucho. Sus buenas intenciones al repartir hipotecas a diestro y siniestro se han visto traicionados por esta ralea de esclavos morosos. El gobierno ha hecho muy bien al rescatar a los bancos, ellos son las grandes víctimas de la crisis. No fueron las entidades financieras y los cerebros vampirescos que diseñaron a puerta cerrada unas hipotecas y todo un sistema bancario dirigido a estafar a los incautos y pardillos que anhelaban una vida mejor, sino que fueron esos incautos y pardillos los que atracaron a las entidades financieras y dijeron <<venga, vamos a timar a los bancos haciéndonos hipotecas que luego no vamos a poder pagar, qué chollo>>.

Pero citemos al vampiro Draghi (¿de Dragón?) directamente y comprobemos que la fiesta para los esclavos no se ha acabado, nos hace falta más caña, porque en opinión del vampiro <<se ha hecho mucho, se ha avanzado en la reestructuración del sistema bancario, se ha promovido la regulación del sistema laboral que ha mejorado la flexibilidad... el progreso es significativo pero todavía no ha lidiado con la dualidad». Después de esta manifestación de desvergüenza radical del vampiro Draghi llega la publicidad pues señaló que ninguno de los países de la zona euro «ha terminado su trabajo» en ámbitos como la competitividad o la legislación laboral. Además, ha advertido que todavía hay que fijar más recortes y subidas de impuestos.
   Y a la banca: NI TOCARLA.

La pantomima de Draghi se veía desenmascarada –al menos para los que entienden de economía - al día siguiente desde diversas esferas de la Unión Europea y que desestimaban esas <<dulces medidas>> aplaudidas por el vampiro. En Estados Unidos el presidente Obama también señalaba una política muy diferente a la que diversos sectores pretenden implementar en la Vieja Europa, mientras aquí se habla de recorte social y más impuestos en Estados Unidos se hablan de más gasto y de incentivar la construcción de pequeña y mediana empresa con alivios fiscales.
   Aunque con las declaraciones de un presidente como Obama es mejor tener cuidado porque también estamos acostumbrados a las pantomimas de los presidentes americanos que dicen una cosa en el Congreso y después hacen todo lo contrario.

La visita de Draghi a España tuvo inmediatas repercusiones en los enormes bolsillos de los de siempre: el gran gato gordo de Santander y sus secuaces.
   Al día siguiente de su visita la bolsa reaccionó de la siguiente manera (como bien lo publicó el diario El País el 12 de febrero de 2013):
   <<BBVA se convierte en el mejor de los grandes valores (+3,23%), seguido de Iberdrola (+2,12%), Banco Santander (+1,74%), Repsol (+1,46%) y Endesa (+1,07%). El exitazo de Draghi, el braguetazo del año, su misión cumplida. Y quiere vendernos la moto de que su visita, a puerta cerrada a la opinión pública, era <<consiente de que el pueblo lo pasa mal>>.
   A eso vino a España el vampiro, a subir los beneficios y las rentabilidades de las grandes empresas y de la banca privada y si alguno de ustedes piensa que el repunte de las multinacionales en realidad se traduce en beneficios para la mayoría de la sociedad española entonces, como buen pardillo, también le recomendamos que siga comiendo todos los días el menú BigMac de Macdonalds para bajar el colesterol o que siga invirtiendo gran parte del día en ver un programa de televisión como <<Sálvame>>. Para cenar, estimado pardillo, también puede tomar el menú Cimena Paradiso especialmente recomendado para los obreros españoles: Alicia en el País de las Maravillas… en blanco y negro, por supuesto.

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